El condensado de Bose-Einstein
He estado leyendo en las últimas semanas el libro “The pleasure of finding things out” , que no es más que una compilación de comentarios y entrevistas a Richard Feynman. He leido en la introducción del editor algo que desconocía y que me parece digno de ser presentado en mi blog. Mis conocimientos de físicas son medianos, existiendos áreas completas de esta disciplina en las que poseo una ignorancia enciclopédica. Estas limitaciones no han impedido que siempre haya amado a la física del mismo modo que amo a los geroglificos egipcios o a la lengua arabe. Siempre he tratado de superar todas estas limitaciones con la física aunque para ser honesto con mis lectores los resultados no han sido muy alentadores. Solo conozco lo que me fué
enseñado en los cursos de física de la universidad, cuatro de ellos y algunas otras cosas más que he leido por mi cuenta.
Como les decía anteriormente leyendo la introducción del editor encontré algo que consideré digno de ser presentado. Decidí que la mejor idea era traducir y reproducir literalmente esta parte de la introdución. Espero que mi traducción no disminuya para nada lo extraordinario del relato. En un toque personal, odio traducir porque es un gran reto y no siempre obtengo resultados alentadores. No en balde el traducir es una profesión y no creo estar particularmente dotado para estos empeños. Esperemos que este esfuerzo quede aceptable y que rinda los frutos deseados.
Recientemente estuve presente en una lectura en el venerable Laboratorio Jefferson de la Universidad de Harvard. La presentadora fué la Doctora Lene Hau del Instituto Rowlan. Esta Doctora había conducido un experimento que no solo fué reportado en el prestigioso jornal científico Nature sino también en la página principal del New York Times. En este experimento , ella junto a su grupo de investigadores pasaron un rayo de laser a travez de una nueva clase de material llamado Condensado de Bose-Einstein (un extraño estado quantico en el cual todos los átomos fueron enfriados casi hasta el cero absoluto, prácticamente parando todo el movimiento de las partículas y como consecuencia todas esta partículas juntas actuaban como una simple partícula). Esta condición en el Condensado de Bose-Einstein bajó la velocidad del rayo luz a la increible cifra de 38 millas por hora. Ahora la luz; la cual normalmente viaja a una enorme velocidad de 669,600,000 millas por hora en el vacio normalmente reduce su velocidad cuando atravieza un medio tal como el aire o un cristal, pero solo reduce la infinitesima parte de un 1% con respecto a su velocidad en el vacio. Si hacemos algunos calculos elementales, tales como dividir 38 millas por hora por 669,600,000 millas por hora obtenemos una reducción de 0,00000006, o sea 6 millones de un por ciento de la velocidad de la luz en el vacio. Para poner esto en perspectiva, es como si Galileo hubiera dejado caer sus bolas de cañón desde la Torre de Pisa y ellas hubieran tomado dos años en alcanzar el piso.
Jeffrey Robbins
Reading, Massachusetts
Septiembre de 1999











































